Palmera

Palmera
Palmera con Peñón

viernes, julio 30

Escena de hombre con mujer y niño





Le duele la alegría de ella

enrojece de ira cuando la mira

y

cruza en sus ojos platos de asombro

e inocencia, como si quisiera preguntarle,

confusa, el porqué de sus embestidas

cuando en ella gobierna la dicha plácida


Le solivianta la agilidad de ella

la tersura de su piel , su arraigo a la tierra,

escupe entonces contra su porqué perplejo,

con palabras de veneno la hiere,

hechas adrede para matarla un poco ahora,

un nuevo arañazo en la boca del estomago de ella.


Ha venido soliviantado,

ha atravesado el pasillo a zancadas torpes

venia sudando, la camisa empapada

el cabello descompuesto.

La descubre cómplice con su bebé gateando

viene ebrio de amargura.

Ella no ha podido contener las lágrimas,

un ramo de algas marrones corren por su vientre

cuando el niño se agita austado

y no acierta a consolarlo,

él se crece con los temblores de ella

le divierte infundirle pavor

goza repateándola con sus rebuznos


Ella quiere escapar, con el niño a cuestas.

Cuando va a correr por el pasillo

él la alcanza, se cuadra en la puerta,

no la deja atravesar la salida.

Tendrá que esperar.

Se arrullarse a sí misma

claro que sabrá apaciguarse

hasta que él se aplaque.

No tendrá miedo después.

Cogerá a su pequeño, cuatro cosas más

se marchará para buscar la vida que se merece

lejos de este campo de batalla, que no le pertenece,

olvidar antes de que sea tarde

nombrar los días con calma

gozar de las horas sin cólera ajenas

sin aguijonazos en su inocencia no perdida del todo.

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