Palmera

Palmera
Palmera con Peñón

miércoles, noviembre 3

Marcelino Camacho, publicado en Levante

        





La herencia de Camacho

Virginia Mataix

 05:30  
VOTE ESTA NOTICIA 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Nicolás Sartorius expresó en la capilla ardiente de Marcelino Camacho: «No sé cómo no se ha parado el mundo en el momento de su muerte». Y algo así tendría que haber sucedido si no fuera por esa modestia, nada falsa, de las personas de izquierdas, esos parientes pobres de la clase política protagonista de un escenario ausente de contenido. Tampoco los chavales de ahora creo que conocieran a fondo el símbolo, unido a la figura de este hombre que no se doblegó, ni cambió de siglas, ni de su compañera Josefina tejiéndole jerséis con cremallera en pecho hasta el cuello, ni del barrio, ni de sus amigos. Fue leal al ejército de la República porque sus convicciones no daban lugar a bandazos y le costó el campo de concentración, de donde se escapó. Y siempre erre que erre, con aspiraciones de paz, libertad, igualdad social y económica entre hombres y mujeres, caminando hacia delante y más bien pegado a la izquierda. Comunista desde una adolescencia temprana. Alegre y con una fe inquebrantable en cambiar las condiciones de vida y trabajo de las clases populares. El sufrimiento de Marcelino infligido por Franco tras la guerra civil no le hundió. Se hizo más grande.
Le conocí, por fin, a los dieciocho años, a la salida de Carabanchel. Había muerto Franco y a los del sumario 1001 les otorgaron la amnistía. Entonces los actores adscritos al PC, los que acudíamos a los seminarios de marxismo en el despacho de los abogados de Atocha, fuimos a recibirle y a abrazarle. Después, el acribillamiento de los abogados laboralistas, narrado en cine por Juan Antonio Bardem en la película Siete días de enero, interpretado por actores y personajes reales que sufrieron aquel bestial atentado contra la defensa de los derechos humanos, sociales y laborales. Entonces la historia de nuestro país comenzó a transformarse. Con él, con Carrillo, Suárez, Felipe González, Arzalluz, Tarradellas... A pesar de los pesares, dando ejemplo de serenidad, voluntad de cordura y diálogo en la elaboración de la Constitución española de 1978. Él, sin dejar su línea, el sindicato, las Comisiones Obreras, la manera más ardua y menos agradecida. No necesitó títulos, pompas, que dieran boato a su significado. Era de una sencillez y austeridad impregnada de alegría y cariño, como casi todos los rojos de verdad que conocí.
Ha muerto tras una vida que consideraba demasiado prolongada, rozando el día de todos los santos, como un guiño hacia compañeros de ideología con hábitos de jesuitas. Pude abrazarle en una manifestación en Valencia, corriendo los dos, contra la guerra de Iraq, dando el callo todavía a los 84 años. No se han cumplido aún sus aspiraciones. Aun así, ha dejado una herencia hermosa: cumplir generación a generación con la vida, la paz, la libertad y la igualdad entre seres humanos. Así sea.

4 comentarios:

  1. Muy emotivo como ya te comente anteriormente, y me alegro de que te lo pusiesen en el diario, me ha dado mucha alegría ver tu nombre en el diario.
    Ha sido como encontrarte en otra ciudad diferente a la que diariamente somos asiduos.
    Cosas escritas así las debería leer todo el mundo, deberían estar al alcance de todo el mundo.
    Bueno, felicidades y me alegro de leerte sea donde sea.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Querida virginia: como anduve por el mundo adelante desde el verano hasta ahora, no había tenido ocasión de leer ni responder al mensaje que dejaste en mi blog, en la entrada dedicada a Meye Mayer.

    Me llevé una alegría al ver tu nombre. Te asocio con todo lo bueno de los años ochenta, todas aquellas películas estupendas de cuando el cine español posfranquista estaba recién nacido.

    He ojeado un poco tu blog-no a fondo, porque son las cinco de la mañana-y he advertido algunos paralelismos entre tu vida y la que me ha tocado vivir a mí: viudedad, injusticia y traslado a otra ciudad.

    Es raro. Viuda: es una palabra como una mosca, negra y con velo. Antes me irritaba cuando decían "es viuda", como si fuera una cualidad ontológica, en lugar de "está viuda". Ahora, como hace tanto tiempo del hecho, me resbala.

    ¿haces teatro o cine? Me gustaría saberlo. Me gustaría que lo hicieras.

    ¿Sabes una cosa? todas las mujeres con las que se casó el profeta Muhamad eran viudas salvo la última, que era una niña. Por algo sería.

    Actualmente vivo entre La Coruña y Orihuela. Si vienes a La Coruña o al triángulo Alicante-Murcia a actuar, avísame, por favor.

    ResponderEliminar
  3. Ah, me olvidaba de decirte que uno de los blogs que sigues, "Sopa de hielo", es de un íntimo amigo que además de percusionista de Jazz es poeta. Su otro blog se llama "Un camino en el aire".

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias, Virginia Mataix, por utilizar el espacio de mi blog Carnet de Paro para honrar la memoria histórica de la lucha obrera en la persona de Marcelino Camacho.

    Y por lo que dices del sentimiento de culpa por estar en paro, si alguna modesta contribución pude hacer a arrancarlo me siento un pequeño Epicuro.

    Cuando contemplamos las enormes miserias y el hambre que hay en este mundo, es normal que, como habitantes del mundo rico tengamos la responsabilidad de presionar a la clase política para que arbitre medidas en favor de los más desfavorecidos. Comenzando por los que viven dentro de nuestras fronteras (8.500.000 de españoles viven bajo el umbral de la pobreza. Dato INE. Pero cómo va una persona a sentirse culpable por encontrarse en una situación en la que no ha pedido estar: el desempleo. Pero los a verdaderos responsables de que esto haya sucedido les conviene que los afectados sientan culpabilidad.

    Un abrazo

    ResponderEliminar