Palmera

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Palmera con Peñón

lunes, diciembre 6

Krishnamurti




   Hindú. Perdió a su madre siendo muy niño y perdió a su hermano del alma cuando más estrecha era su relación con él.Filósofo.El único filósofo de la India reconocido como tal. No compartía la religión budhista por ser normativa y no exenta de dogmas.Fue el jefe o guru de una orden de la cual abdicó.Renunció al poder.Dio charlas a por todo el mundo sin aceptar ni una rupia por ello.Se sentaba en postura de padmasana, o en una silla, ataviado de un sharí o una camisa y un pantalón sobrio. Unos ojos inundados de profundidad, belleza y cierta melancolía. En cada una de sus conferencias se cuestionaba aspectos del ser humano como el amor, meditación, el miedo, la mente la cual decía que no era el cerebro, la rabia, la aceptación, la paz interior,  la soledad, la clemencia, la paciencia, la naturaleza, el sufrimiento, la liberación interior, las religiones... Pedía a su audiencia con amabilidad que no le dieran la razón, ni aceptasen sus palabras como ciertas. "No me hagan caso, cuestiónense ustedes" - Solía decir entre parráfada y parrafada.
 Era muy delgado, una melena blanca, vegetariano, no consumió jamás medicamentos ni tóxico alguno, daba largos paseos por los bosques y le gustaban los coches. Murió con serenidad a los 91 años tras dar un paseoEntre personajes célebres que le pidieron una guía para poder vivir mejor: Ghandi y el músico irlandés Van Morrison.

2 comentarios:

  1. Jiddu Krishnamurti y Nitya.

    Mi hermano ha muerto;
    éramos como dos estrellas en un cielo desnudo.
    Él era igual que yo:
    la piel tostada por el cálido Sol
    en la tierra de suaves brisas,
    oscilantes palmeras,
    y ríos de agua fresca;
    donde son innumerables las sombras,
    y hay cotorras y papagayos de vivos colores.
    Donde las copas verdes de los árboles
    danzan bajo la refulgente luz del Sol;
    donde hay dorados arenales
    y mares de color verde azulado:
    donde el mundo vive bajo el peso del Sol,
    y la tierra cocida es marrón mate;
    donde el arroz verde
    centellea cautivador en las aguas limosas,
    y los cuerpos tostados, desnudos, brillan
    libres en el resplandor deslumbrante.
    La tierra
    de la madre que amamanta a su hijo al borde de la carretera;
    del devoto amante
    que trae en ofrenda vistosas flores;
    del santuario a la orilla del camino;
    de intenso silencio;
    de paz inmensa.
    Murió;
    lloré en soledad.
    Allá adonde iba, oía su voz
    y su risa alegre.
    Buscaba su rostro
    en cada caminante
    y a cada uno preguntaba si había visto a mi hermano;
    pero ninguno de ellos podía darme consuelo.
    Rogué,
    recé,
    mas los dioses guardaban silencio.
    No me quedaban ya lágrimas;
    no me quedaban sueños.
    Lo busqué en todas las cosas,
    en todos los países.
    Lo oía en el susurro unísono de los árboles
    llamándome a su morada.
    Y luego,
    en mi búsqueda,
    apareciste Tú,
    Señor de mi corazón;
    sólo en Ti
    vi el rostro de mi hermano.
    Sólo en ti,
    mi eterno Amor,
    veo los rostros
    de todos los vivos y de todos los muertos.

    El Canto de la Vida, 1931.
    Krishnamurti 100 años de Sabiduría, Evelyne Blau.
    http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/

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  2. Gracias, es un poema que nos reconforta a tod@s los que hemos perdido a un hermano y más familiares.

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