Palmera

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Palmera con Peñón

sábado, abril 9

JOSEFINA R. ALDECOA




  Murió .Tras un paréntesis, la vida, se fue. Elegante, exacta en la redacción de castellano, creadora de una enseñanza alejada de la educación "normalizada" de la época franquista, casi siempre con una sonrisa de oreja a oreja, leonesa, hija de maestra, directora del colegio Estilo en Madrid que seguía la corriente del Instituto libre de Enseñanza, donde las materia m ás importantes eran las humanistas y se alentaba a los alumnos a tener su propio criterio. Fue la mujer de Ignacio Aldecoa y este murió pronto.Se quedó con una niña, hoy seguidora de su madre y mantuvo diez años de silencio literario. Ella es la que más me gusta de aquella generación literaria de los cincuenta, la posguerra.Releer "mujeres de negro" me conecta con la sobriedad del léxico castellano y la sencillez de sus frases que me encienden las emociones, los pensamientos y la conmoción.Y también con un México del exilio,donde la neurósis del regreso pude aún vislumbrarla en los años ochenta unida a una exhuberancia del paisaje mezclada con el carácter indio, callado, orgulloso, apenitas demostrativo , apenitas emotivo, pero generoso.
  Josefina Rodriguez Aldecoa, sigo releyéndote, sigo descubriéndote y dejándome descubrir una amplitud de miras en la vida, como mujer.
 Tiene una percepción de la realidad que refleja en cada frase con una elegancia y sensibilidad exquisitas.

               

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