Palmera

Palmera
Palmera con Peñón

sábado, septiembre 17

Artículo



 Noticia anterior   Noticia siguiente 

La izquierda fragmentada

Virginia Mataix

 05:30   
VOTE ESTA NOTICIA  
Helle-Thorning-Schmidt, socialdemócrata, ha ganado las elecciones en Dinamarca por mayoría absoluta en coalición con los verdes y partidos minoritarios de izquierda. Eran las primeras elecciones en Escandinavia tras la masacre antiislamista en Noruega. Han transcurrido diez años de gobierno de derecha de los daneses y éstos esperan ver pronto cumplidas las promesas de subir el impuesto a las grandes fortunas y empezar una negociación entre gobierno, patronal y sindicatos para fomentar el empleo en la tierra de La Sirenita.
Es una buena noticia que debería esparcirse entre el acogotamiento español. Aquí gobierna la crisis, el paro y la angustia de ver que la gestión privada tiene derecho a gestionar lo público. En tres años y medio hemos ido descubriendo una realidad tan despiadada que cualquier rastro de inocencia se ha quemado en el consciente e inconsciente colectivo. El desencanto. Una profunda decepción. La decepción es una apisonadora que te funde la mente, el cuerpo y el espíritu. A mí me ha sucedido esto con Equo (un partido verde con exdiputadas de IU y un primero en cabeza de lista procedente de una ONG-fundación ecologista, con un reciente proceso judicial en Dinamarca) al rechazar una coalición entre los partidos rojo-demócrata-verde de esta nuestra España defraudada y avasallada.
Justo ahora, cuando la indignación e ilusión del movimiento 15-M va adquiriendo una experiencia en el debate y se afianza en la universidad, barrios y plazas, es cuando más se precisa que todos los partidos minoritarios con sano juicio, verdes, dejaran atrás sus desavenencias, ambigüedades, matices dialécticos, egocentrismo, narcisismo, frustraciones del pasado, rebotes, cabreos personales y diferencias para aliarse. Se está pidiendo a gritos desde todos los ámbitos de la enseñanza pública, sanidad, clases populares, intelectuales... que algún político dé la altura ética y afirme con la convicción de un Clint Eastwood (de la segunda etapa) que hasta aquí hemos llegado. Como se le dice a un adicto que avasalla para conseguir su dosis, cada vez mayor.
Ni siquiera hay que remitirse a una estrella del cine de Hollywood. Creo que podemos inspirarnos en hombres y mujeres de un pasado reciente: Marcelino Camacho, Josefina Samper, Nicolás Redondo o Tierno Galván infundieron el respeto y la credibilidad entre la ciudadanía de hace unos cuantísimos años. No tan guapos, ni glamurosos, pero gentes de buena voluntad y de acciones coherentes sin miedo, sin dudas hacia los poderosos. Además sabían conciliar y limar asperezas entre unos y otros grupos. Sabían sumar, no restar, unidos.
Ahora es preciso dejarse de mirar el ombligo o estar más pendiente de si salgo o no en tal o cual periódico, o si celebro tener un mínimo 3% en próximos resultados electorales. Eso queda para las estrellas del séptimo arte. No para una fuerza como Equo. Para el día a día y asuntos de gran envergadura como los que azotan a España hace falta unión, compañerismo, colaboración, dirección, no andarse con rodeos en las respuestas, mojarse con los movimientos cívicos, sociales y una ruta a seguir entre los aplastados por la decepción.
Dinamarca ha necesitado diez años. Y por aquí Gaspar Llamazares, junto a Nuria Buenaventura, dio muestra de coraje y persistencia contra la reforma de la Constitución. Tiene treinta y dos firmas de diputados y senadores (le faltan tres) para conseguir la convocatoria de un referéndum. Ahora su empeño es persistir hasta la eternidad en crear una coalición entre la izquierda fragmentada española. Por lo menos, en mi modesta opinión, Llamazares va haciendo lo que dice. ¿Qué? ¿Salimos de la fragmentación? ¿Como los daneses?

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Coincidiendo con tu planteamiento, voy un paso más allá. No sé si el ejemplo de Canarias es extrapolable, pero esa reunificación de la izquierda está comenzando a tener frutos a nivel muy local, concejales en Ayuntamientos (incluso alguna alcaldía). Creo que pasarán aún algunas legislaturas para que esa dinámica se traduzca en una alternativa capaz de compensar en el tablero nacional la partida que tenemos ya perdida (por abandono) contra Mariano el transparente (existe?) y los que le mueven los hilos desde la tramoya.
    Saludos desde TF.

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias por tu comentario, JL Cepero. Creo que lo mejor que puede ocurrir está en esas runificaciones a nivel local. Desde lo aparentemente más pequeño hasta ir creciendo hacia , permíteme la licencia, el cielo. Aunque pienso que más que abandono ha sido un bombazo contínuo que deja trastocada a mucha gente. Os felicito , pues y confío en que vayan tomando ejemplo los godos.
    Un saludo.

    ResponderEliminar