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jueves, octubre 6

Artículo periódico Levante


Mujer prodigiosa

 05:30  

Virginia Mataix

Ante la marabunta de noticias catastróficas sobre los políticos, bancos, poderes financieros, rejuvenecimiento (no sé si facial o celular) de la reina de corazones Carolina de Mónaco, boda de la duquesa de Liria-Alba como le dé la gana —que para eso tiene los cuartos, para gastárlos, repartirlos en herencia y cometer irregularidades con los trabajadores—, el cortejo que alaba a Madonna por festivales de cine ninguneando a la actriz Elena Anaya...  resplandezco ante el gesto prodigioso de una científica valenciana, Consuelo Guerri, que investiga sobre los efectos del alcohol en el cerebro de adolescentes y fetos humanos. Le han otorgado un premio en Alemania, cuyos fondos de 25.000 euros (cantidad exigua) los ha destinado a sus colaboradores y becarios, que veían peligrar sus puestos de trabajo por los próximos despidos en el también recortado y ajustado  Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia. A ella le parece extraño que se extrañen de este gesto tan generoso en tiempos donde nadie suelta un euro para nada que no sea de consumo rápido y ganancia para anteayer. Lo cierto es que esta mujer no le da importancia a sufragar a su equipo con la cifra obtenida del premio y  de las  conferencias que imparte para poder seguir investigando en la degeneración neuronal y síndrome alcohólico fetal en colaboración con unas personas que son imprescindibles para poder avanzar en los proyectos que inició años atrás. Toda su vida dedicada a la investigación y hasta ahora no se había sentido tan sola.
Así están las cosas. Tan desiguales. Un@s preocupados por salvar a los mercados y otr@s por salvar, dar seguridad y trabajo estable a sus asistentes. No albergo ninguna esperanza de escucha o sensibilidad de los poderosos ante el inmenso gesto de Guerri. Todo lo contrario. De hecho, intuyo, estarán encantados de seguir dejando sobre las espaldas de los profesionales, clases medias y populares el peso de sus salarios, empleo fijo  manutención y buen ánimo. Y si me apuran, la salud. Una carga que se está haciendo muy pesada y que se rebota y empieza a dar zarpazos en forma de sublevación  juvenil ante Wall Street, en plazas de Francia, de Portugal, de Italia, de Inglaterra, de Alemania.  
Las neuronas se mueren con el consumo desmedido de alcohol entre muchos estudiantes por la Avenida de Tarongers durante los fines de semana, sembrando malestar en sus familias  cuando regresan a casa insoportables y dejando unas marcas de orín en las calles que no se limpian con la frecuencia de cuatro años atrás. Sin embargo, hay una marea enorme de indignados juveniles que ponen sus neuronas a favor de la vida. Por restituir el bien común, el patrimonio público, la inteligencia, la serenidad y porque gobierne la alegría, no el miedo. Que no quede todo el peso para mujeres prodigiosas como Consuelo Guerri. 

1 comentario:

  1. Como siempre digo: Por tu claridad al opinar, por tu sensatez —yo no podría—, por tu transparencia y tus ganas de cambiar lo corrompido, ¿no se como no se hacen eco en el Diario Levante y te contratan para opinar diariamente? Eres magistral Virginia.

    Otra cosa. Me alegra mucho verte y en esta ocasión me has dejado un grato recuerdo al poder escucharte recitar en Ingles. Ese terciopelo de tu voz aún me envuelve y caricia los límites de mi razón.
    Felicidades por tu artículo y por tu desinterés hacia la literatura.
    Un besazo.

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