Palmera

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Palmera con Peñón

sábado, abril 14

Janet Alcoriza, Raquel Rojas

                                                 


Janet Alcoriza. Así la conocí en 1982, en la Ciudad de México en el rodaje de "El amor es un juego extraño" que dirigía  Luis Alcoriza, un actor español que emigró a México en el mismo barco que Estrellita Castro en medio de la guerra civil y que más adelante se convertiría en el guionista de Luis Buñuel .Despu´s comenzó a realizar sus propias películas como "Tiburonera" o "Mecánica Nacional", dos de las mejores películas de la historia del cine mexicano.Pero volvamos a Janet que nació en la primera década del siglo XX en Viena, hija de compositor que trabajaba con Gustav Maller, y que un día , interesada en el baile flamenco y la tauromaquia se vino a España en plena guerra civil y terminó por embarcarse a México, donde fue rebautizada como Raquel Rojas para ser primero bailarina en películas con Jorge Negrete y María Félix y a medida que fue conquistando al público por la simpatía, "la jiribilla" (encanto o salero) fue haciéndose un lugar como actriz. Nunca abandonó el acento vienés que mezclado con el deje mexicano hacía de ella una exótica intérprete.Era inteligente a rabiar. escribía guiones , artículos, novelas y hasta las buenas lenguas comentaban que era la autora de los diálogos de las películas de Buñuel en su época mexicana.
  Tendría , a lo mejor sesenta años, pero daba igual , era menuda, fina, elegante , contaba chistes, irónica, fumaba sin tragarse el humo y paseaba a su perro "Pacho" como si fuera el hijo que nunca deseó tener.La boca la llevaba siempre pintada de "rouge" vivísimo. Su porte y su manera de moverse era la de una chiquilla  adolescente.
  Le gustaba organizar en su casa de Cuernavaca comidas que se alargaban hasta el atardecer.Comidas que consistían en unas paellas magníficas cocinadas por Luis, el cual retuvo una España muy alejada de lo que fue su España de la república, tan fértil, variopinta y moderna. Eran comidas donde se charlaba con emoción de todo, se jugaba a las metáforas, a las películas, a averiguar personajes, al diccionario...lo pasábamos pipa. El sentido del humor de Janet era un jarron de retruécanos, imaginación, agudeza, cultivado....y además , sobretodo, de reírse de ella misma. Quizás , por eso no pudo ser , o se resistió a ser el tipo de estrella-diva mexicana a lo María Félix o Dolores del Río. Le traía al fresco toda aquel ritual de mármol.
  Prometí escribir algo de ella.He tardado un ratito mi querida Janet, lo sé. Te mereces muchas mas letras sobre ti y sobre los libros que leías, tu amistad con Remedios Varo o la Poniatowska....y con aquel chico que siempre veló por vosotros como si fuérais sus padres: Héctor Delgado. Al cual tú quisiste como el hijo que sí deseaste.





1 comentario:

  1. Qué hermosos recuerdos, qué bello homenaje. Según lo cuentas, cualquiera que lo lee, desearía haber estado allí, con ella, contigo.
    Un abrazo que espero darte muy pronto amiga. Felicidades por lo escrito.

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