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Palmera con Peñón

jueves, julio 12

Tierras Quemadas,Mineros, Tierras negras (artíc. Levante)

 A ZANA:


orgullo minero 




Tierras quemadas, tierras negras

Virginia Mataix

 05:30  
El guapo sideral ( apodo del camarero del café de la esquina) barre el suelo de la terraza tapizado del polen que arrojan las acacias. La avenida puede presumir de estos árboles, todavía. Ya no es así en Dos Aguas, Andilla, Alcublas, Yátova... donde la tierra quemada junto a miles de especies florales yace ahora baldía. El guapo sideral recrimina a las acacias sus frutos blancos, porque le dan mucho trabajo, más de lo que sus piernas y brazos pueden asumir por un salario pequeño. No puede quejarse, dice, tiene un trabajo. Cómo se han revenido las cosas, me digo, no hace tanto, tener un trabajo era un derecho, no un privilegio. Ahora, los vecinos de las tierras negras del monte valenciano se enorgullecían de respirar un aire perfumado de pino, romero y tomillo, no pueden presumir de tener un puesto laboral. Su consuelo era que se sentían muy acompañados por los árboles y arbustos.
El PP dará un dinero para las casas perdidas por el fuego. Y ha dado un silencio estremecedor para la regeneración de los bosques, cuando no sabemos con exactitud si se pondrán a la tarea de planificar y contratación de más brigadas forestales, ingenieros agrónomos, labradores ansiosos de recuperar un paisaje que se perdió por la corrupción y el recorte de presupuestos en el aire puro que los valencianos respirábamos de los bosques.
El suelo siena de la tierra, de ocre y de naranja de la Comunitat es grato y suele devolver con creces lo que se siembra en él. Tan sólo se espera de los consellers del PP que se esmeren en repoblarlos y no escatimen tanta vida en vida. Existe otra tierra de estepa, gris y árida, alrededor de Madrid que tampoco plantará arboledas, sino el casino de Eurovegas, al estilo gringo. Apostar y ganar, a ganar contra las máquinas o en  las ruletas. ¡Menuda inutilidad! No se han estrujado la sesera mucho en forjar trabajos sanos, útiles. No. Madrid recibe a los mineros para contar una verdad de las cuencas mineras y las batallas que vienen librando desde 1985 con los ministros del PP y los del PSOE, cuando les dijeron que había que reconvertir la tierra de carbón en industrias, pero que sellarían un pacto para ir adiestrando a los mineros (su vida laboral bajo la mina es de 15 años) en otros menesteres que nunca crearon. Ni estudiaron el terreno con dedicación para, por ejemplo, ser apicultores y elaborar miel, ni enviaron expertos con un plan que creara otras condiciones y fuentes de trabajo para ir cerrando paulatinamente las minas y dar otras alternativas de formación a los mineros, jovenes todavía para que no tuvieran que malvivir.
Se había firmado un plan con un dinero ya presupuestado hasta el año 2017. El recorte ha sido tajante. Este año se acabó. Más bien parecería que, en el fondo, los señores del poder desean que no se cierren las minas y que los mineros sigan trabajando en ellas como esclavos. Eso es lo que emana de cada rincón de tierra del Estado español: salarios de esclavos. No la aman ya. Siembran miedo. Y con miedo, deprimidos, nos cuesta pensar en calma, informarnos bien y reaccionar. Nos repondremos. Seguro.  

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