Palmera

Palmera
Palmera con Peñón

sábado, noviembre 17

Éxito en la calle (artículo Levante)


Éxito en la calle


Virginia Mataix

Nadie cerró en mi barrio, excepto un comercio que echa el cerrojo siempre que se
 convoque huelga general con muchos motivos. El dueño sabe que las pérdidas de
 un día de paro en el reino de España equivalen a tres días de paro forzoso por desempleo,
 por cierre de empresas que iban bien y exportaban, por el juego especulativo que se
 hace con una deuda financiera y por una obediencia ciega a la troika que exige austeridad.
 Se ha condenado a las clases medias y populares a un sacrificio que no camina en la dirección
 de conseguir un lugar en el cielo. Y en la tierra  menos. Aún así, en mi barrio, mucha gente
 que está en el paro, entre ellas mujeres que han tenido que volver a ser amas de casa o a
 punto de cerrar el pequeño comercio que les daba de comer, temían ir a protestar a la
 manifestación. La mayoría de los que consulté argumentaban el ya consabido «no se
 consigue nada» , «los piquetes son el diablo», « ten mucho cuidado que están dando
 porrazos» o «hay que respetar el derecho a trabajar lo mismo que el de hacer huelga».
 No me puse a recitarles lo de «si estás en el paro, te deseo ánimo, pero iré a la huelga
 por ti», porque cuando se consiguen derechos y avances a fuerza de huelgas y protestas,
 se consiguen para todos y todas. Para los que sí van y para los que no. Los derechos no
 se conquistaron cantando Noche de ronda debajo de un balcón. Que se lo pregunten a los
 de la PAH, cuatro años asistiendo desahucios y parándolos, a pesar de que para ese decreto
 que ha elaborado el Gobierno (cual palomo, yo me lo guiso, yo me lo como) no les han
 incluido en las negociaciones.
Por primera vez en el siglo XXI se celebraba una movilización social simultánea en Portugal
, Grecia, Malta, España e Italia, países donde los rescates financieros han hundido la economía.
 Y no fue un fracaso. No recuerdo tanta gente en Valencia manifestándose como contra la guerra
 de Irak y con todos los sindicatos de clase juntos. Bajo unos nubarrones que amenazaron lluvia
 pero que se contuvieron hasta bien entrada la madrugada, cuando leíamos perplejos las cifras
 que emitían los medios de comunicación cercanos al gobierno. Entre 30.000 y 35.000 personas
 calcularon en cada ciudad española. ¡Qué cosas! Cualquiera que estuvo protestando, codo
 a codo, sabe que fuimos más que nunca. Las fotos de Valencia, de Madrid, de Barcelona
, de Vigo, de Sevilla
 o de Santander desmentían los encogidos números de personas sin miedo que salieron contra
 los recortes, esa reforma laboral que ya está en el Constitucional, unos presupuestos generales
 para 2013 que invitan a emigrar, contra la usura de los bancos, y sobre todo porque la gente va
 aprendiendo que existen alternativas a este atraco a la Europa del sur. La movilización social ha
 sido un éxito. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario