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martes, noviembre 13

No todos los políticos son iguales, art. Levante


No todos los políticos son iguales

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Virginia Mataix

Una popularísima actriz a los sesenta años de edad, que provenía de la revista , cuyo nombre prefiero no mencionar, fue incorporada a la compañía de teatro de una función cómica pero de contenido político. Dicha actriz tenía por costumbre contar chistes verdes y hacernos gracietas en las escenas más dramáticas, de silencios, con delicados matices emocionales y en momentos donde se precisaba más concentración. Durante los ensayos me partía de risa con las puyas groseras que soltaba en medio del monólogo de un compañero. Más adelante, a medida que corrían los meses y las funciones, la compañía estaba hasta la coronilla. Sus interrupciones nos sacaban del hilo de la escena y el público no se enteraba mucho de lo que ocurría, porque ella había aprendido a hablar por lo «bajines» y el ritmo y contenido de la función se iban al garete.
Un día, el actor más veterano, con gentileza, le pidió que soltara todo su repertorio en los camerinos o a la hora de cenar y se ofendió, mentó su larga carrera como vedette cómica, a su público que tanto la admiraba y no como nosotros que íbamos de «serios y entendidos». Calló dos días. Nada más. Incorporó la misma ristra de chanzas cuando le vino en gana. Tenía que salirse con la suya y llevarse el gato al agua. Sin ninguna dirección más que la de minarnos la moral.
Algo por el estilo observo en el comportamiento de políticos tan destacados del PP, que prestan más atención a su móvil que a las intervenciones esmeradas de los portavoces de la oposición, Joan Calabuig del PSPV, Amadeu Sanchis de EU o Joan Ribó de Compromís, en pleno debate de la ciudad de Valencia.El discurso de Rita sigue anclado en culpar a Zapatero, como si en Valencia no hubiera pasado nada más que el tremebundo Zapatero que arrasó como el tsunami y nos dejó en carne viva.
Los políticos que de verdad tienen ganas de ejercer como políticos y exponen todas las carencias, los barracones por colegios, el inmenso paro, las cifras ruinosas de la Fórmula 1 y demás fastos no son escuchados por gobernantes del PP, y sospecho, que les lanzan improperios. La cultura política se ha reducido al genero de la revista más cutre y casposa, no sólo en Valencia, sino en todo el país. Escuece, por tanto, la tediosa generalización de : «todos los políticos son iguales». Percibo que no todos son iguales. Mónica Oltra argumenta, con estudio previo, lo que significa una deuda odiosa o ilegítima y suele estar al lado de la ciudadanía débil cuando protesta en la calle. Ignacio Blanco propone alternativas y directrices para salir del abismo. No viven en casas de lujo.Son cercanos, no insultan, donan una elevada suma de su salario al partido, realizan trabajos de investigación, no son pomposos, no utilizan cochazos, no disfrazan el lenguaje, no van por lo «bajines» , interrumpiendo a los diputados del PP cuando tienen la palabra. Y sería tarea ciudadana la de comenzar a discernir qué políticos desprenden más honestidad, arte y decencia que otr@s.

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