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jueves, enero 3

Derecho a la desesperación, art.en Levante


Derecho a la desesperación

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Virginia Mataix

Desde esta Holanda bajo el agua se ha despedido diciembre con una tierra que no se deja ver y es un charco. Los canales y las acequias están al límite y si las condiciones meteorológicas no cambian, las estaciones de bombeo empezarán a extraer las aguas para verterlas en los ríos. Como dicen aquí: «Dios creó la tierra y los holandeses la crearon ellos mismos.» Así, mirando tras el ventanal a los patos  nadando por los jardines empantanados, intento digerir el aluvión de acontecimientos funestos que van desmantelando los derechos en España. Desde una distancia kilométrica, tan sólo, porque Holanda es un calco de la España irrespirable. Aquí, tanto que prometió el Partido Laboralista devolver la sanidad pública a su pueblo, ha quedado en que cada ciudadano se debe pagar un seguro privado, cuya cuantía dependerá del salario anual. Tendrán que copagar y costear estancia en hospital y medicación.
Por lo menos, los holandeses empiezan a manifestarse en La Haya y en Amsterdam, por miles. Partidos como el neoliberal y laboral van de la mano en los recortes, y apuntalándolos están los democrátas cristianos o una Democracia66, que va de progresista, pero que apoya las medidas que más favorecen a su faltriquera. Algo así como los de UPyD de Rosa Díez. Esa mujer que ha ido cambiando de partido e ideología como de zapatos, desde hace treinta años y que decidió presentarse en 2009 a las elecciones en el País Vasco. En Sodupe, su pueblo, la conocen tan bien que consiguió 61 votos, el 1,84 %. Un éxito de porcentaje. Sin embargo, en Madrid y en Valencia aspira a conquistar abstencionistas, desengañados del PP y quizás otros tantos diletantes del PSOE. Doña Díez sabe moverse en un discurso populista de derechas, al estilo joseantoniano de Falange y de las JONS. Se marca el farol de demandar constitucionalmente a Bankia para que el pueblo y los estafados por preferentes y desahuciados la aclamen como una abanderada de los más débiles y por otro les arrea una estocada trapera. ¿Cómo? Apoyando la liquidación de la sanidad pública en Madrid más su privatización. Lo hicieron sus concejales, absteniéndose en una votación donde el PP de Ignacio González obtuvo, de ese modo, la aprobación de zamparse la sanidad de tod@s. Dicha abstención de UPyD fue determinante para cargarse lo que miles de trabajadores de la sanidad y pacientes han venido defendiendo en las calles durante meses. Luego van y esconden la piedra: que si no es exactamente así, que sólo se abstuvieron, que sólo están de acuerdo con algunas partes de la privatización. O sea, UPyD ni dice lo que dice ni vota lo que vota, y la toma contra los partidos políticos PP-SOE, como si no suscribiera lo que ellos proclaman. Rosa Díez, mientras miro a los patos chapotear, ha respaldado una vez más a las políticas más neoliberales como es la regularización del derecho a la huelga de los trabajadores. Porque, afirma, es abusivo e intolerable el paro en Metro, Telemadrid, sanidad pública y los sindicatos, según ella, están abusando de este derecho. Solía, doña Rosa, aparecer en demasía por Telemadrid. Como ocurría con Camps o Rita en RTVV. Les debe jorobar no ser medio/estrellas de las televisiones públicas de las comunidades autónomas. Me pregunto quién va a regular el derecho a la desesperación.

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