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miércoles, febrero 13

"Una vida llena de nada" art. Levante


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Una vida llena de nada

Virginia Mataix

13.02.2013 | 05:30

A medida que sube el tono de chulería, cínico, recio, bruto de los capataces de la troika en España, es decir el PP, más van disminuyendo su credibilidad y su valoración por parte de los apaleados. Daría la sensación de que también andan a tortas entre ellos. Entretanto, vamos haciendo un poquito por las redes, otro poquito de manifestación contra la Lomce y así ir avanzando unas leguas más a favor de una sociedad mejor. De esa vida llena de nada a la cual nos quieren condenar.  Los peperos se precipitan hacia las bajuras de las estadísticas electorales entrelazados con los psoeros como un ralámpago, aunque sigan aferrados a la roca como una lapa.
Lo digo por algunas prendas que sueltan para que sigan colando entre los que nada quieren indagar, ni nada quieren discriminar entre partidos políticos. A saber. El alcalde de Barcelona, Trías, dijo que la corrupción entre los políticos (del PP) era un cosa normal, porque se gana poco en la política. Y él gana 143.000 euros anuales, más del doble de lo que dice que gana Rajoy. Tampoco parece que la corrupción sea un gran delito o problema para el crecimiento económico de España, según el presidente del Banco Central. Así que, a la chita gritando, intentan hacernos creer que la corrupción es la virtud, en vez de el pecado. La honestidad y franqueza, entonces, sería una soplagaitez que defiende Educación para la ciudadanía, que no se pague el comedor de los nanos, que no aumenten las horas lectivas a los profes, que no se quite la enseñanza del valenciano, que no se recorte ya nada más y no se hagan miles de ERE.
Y para rematar esta doctrina neoliberal e hipócrita, Carlos M. Gorriarán, cofundador de UPyD „ese partido que no es ni de derechas ni de izquierdas, pero que sabe arrimar el ascua a su sardina con mensajes sencillos sin contenido„ contestó así a un tuitero que le preguntaba sobre cómo se pueden suprimir de un plumazo los derechos adquiridos de los trabajadores, soltando lo siguiente: «Supongo que se trata de que todos los contratos nuevos y precarios sean iguales y dejar que se extingan los demás, pero sin privilegios». No sé si Rosa Díez estará al corriente de que los llamados «privilegios» son derechos. Sí, derechos que hemos ido pagando los trabajadores en impuestos para acceder a una enseñanza pública, a una sanidad pública, a unas pensiones públicas. Aquí no solo políticos, sino empresarios y banqueros cubiertos de corrupción quieren tapar sus delitos defendiéndolos y darnos mentiras por verdades. Es más hasta querrán que nos compadezcamos de Urdangarin porque el pobre quedará en la indigencia y sin prestigio.    

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