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sábado, abril 13

ELLAS Y ÉL, artículo Levante


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Ellas y él

13.04.2013 | 02:18
Virginia Mataix
Margaret Thatcher y Sara Montiel murieron el mismo día. La Dama de hierro fue aquella mujer que sembró la doctrina neoliberal y se cargó la unión sindical, muy bien constituida antes de que ella se hiciera con el poder. Miraba, entonces, los telediarios de los ochenta y las imágenes eran de tremendas contiendas entre policía y trabajadores. Fue ella quien estrechaba la mano de aquel mal actor secundario llamado Ronald Reagan, congratulándose de la fiereza que acababan de iniciar contra la humanidad. Ken Loach reflejó en películas como «Lloviendo piedras» o «Lady bird, lady bird» la degradación a la que sumió a Gran Bretaña como si hubiera resurgido de cualquier personaje impío de  la obra de Charles Dickens. Thatcher dejó su huella en los líderes que tenemos hoy esparcidos por toda la Europa del euro. Merkel es la continuadora de su doctrina.
Sara Montiel una de las más bellas mujeres del cine se ha marchado lúcida, preparando una maleta y a lo mejor fumándose un cohiba antes de partir al otro mundo. Saritísima era divertida, hermosa, estrella, tenía un sex-appeal que encandiló a miles de hombres y además se reía hasta de su sombra. También le molestaban mucho los hombres chulitos de derechas, que para ella no tenían ni media bofetada. Tenía una piel de porcelana que cuidaba con una crema muy barata y pasó del cuplé a cantar con Gurruchaga un rock con falda negra abierta hasta las caderas a los sesenta y tantos. Le gustaba entretener y hacer difrutar a la gente aún rozando a veces lo estrafalario. Pero supo poner la mirada irónica sobre sí misma y por eso continuó siendo nuestra diva, nuestra querida estrella.
Mientras tanto, José Luis Sampedro, el economista humano, escritor y padre de los indignados ha preferido irse discreto, sin multitudes, sin estridencias.

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