Palmera

Palmera
Palmera con Peñón

viernes, enero 17

La gran Belleza, art levante


VOTE ESTA NOTICIA
    

La gran belleza

17.01.2014 | 01:32
Virginia Mataix
Estamos devastados, solo nos queda hacernos compañía y tomarlo todo más a broma» 
dice , decepcionado pero muy convincente, el personaje Jep Gambardella a su grupo de amigos de la gauche divine en la magnífica terraza de un viejo palazzo frente al Coliseo de Roma. Sucede en la La gran belleza, dirigida por Paolo Sorrentino. Una película que  muestra una Roma siempre nocturna, llena de extravagancia, patetismo, decadencia, sublime, surrealista,  aristocrática y católica. La cámara hechiza con encuadres y recorridos de una Roma  evocadora del Fellini de La dolce vita, del Visconti de El Gatopardo, o del Scola de La familia. Intenta devolvernos la hermosura a través  de personajes solitarios , de la  música sacra o bailando disco de Rafaella Carra. 
Quise ver una historia que no me estampara contra la brutalidad cotidiana y me encontré con una obra maestra que me devolvió a una realidad muy sórdida, aunque plagada de belleza arquitectónica histórica y naturaleza. Mar, rocas y jardines parecen ser lo único sólido. Dentro de cada diálogo, de cada plano magnífico asoma el personaje de ese periodista cínico, que se perdió en la noche de una ciudad que podría ser cualquiera de la Europa mediterránea.
El trasfondo es el de un sistema que se hunde mientras una aristocracia venida a menos, fantoches intelectuales, cantamañanas televisivos, corruptos, santas decrépitas, obispos exorcistas de miradas vacías se aferran al botox, a la cocaína, a los amigos por Facebook, a las fiestas al exceso. Personajes que se estrellan contra sus propias identidades de cartón piedra, vacíos de contenido.
Podría ser Valencia, con un clima cálido, recogiendo una pista de patinaje sobre hielo, que cuesta un ojo de la cara mantenerla, en plena Plaza del Ayuntamiento mientras se recorta en ayudas a la dependencia y nos animan a suscribir fondos de pensiones privados y el 57 % de jóvenes está en el paro. Se cierra una época. Revienta Gamonal, en Burgos, y la gran belleza de seres humanos que se rebelan y se unen logran detener la construcción de un bulevar inútil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario