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miércoles, junio 11

Una abdicación divina, art. Levante


Una abdicación divina

09.06.2014 | 04:15
Los árboles de la avenida de Blasco Ibáñez se han vuelto verdes y frondosos. Una hilera de ellos luce flores color lila que caen sobre las aceras grasientas, negruzcas y desconchadas. En cada esquina huellas de orín. Una brisa se levanta y esparce un olor sucio que contrasta con la belleza de los árboles. Banderas republicanas ondean en algunos balcones, chavales con padres y abuelos exhiben la bandera tricolor para mostrar en la Plaza del Ayuntamiento las ganas de que España sea republicana. Banderas, símbolos que son agarrados con rabia por manos que han sido heridas, que tienen hambre, que tendrán que aceptar salarios de pobreza de aquí en adelante. La patronal despide al recién abdicado rey Juan Carlos al grito de «Viva el rey».
Más de la mitad de la población española desea elegir entre monarquía y república después de soportar todos los escándalos de la Casa Real en la letra pequeña de los medios de comunicación, mientras la prensa rosa vende desfiles militares, hermosas princesas, historias de amores cortesanos, fiestas con aroma de perfume caro, alfombras limpias, mayordomos, doncellas, criadas, árboles bien podados y suelos relucientes. Abdica el rey cuando el bipartidismo que le sostenía desde los 80 fenece. Felipe VI con Letizia podría distraer con su juventud y los folletines que nos contaran en la prensa, de las nuevas exigencias de la troika. Más recortes y un tratado de libre comercio. Felipe González (Gas Natural) y Zapatero defienden la monarquía del mismo modo que defienden la gran coalición entre PP y PSOE, sin contar con sus militantes de base. Entre ellos se lo montan divinamente.

2 comentarios:

  1. Querida Virginia:
    Se me ha ocurrido saber de ti y me he encontrado este texto tan romántico.
    La verdad es que con el asunto de la monarquía yo me siento mucho más pragmática:

    Creo que las repúblicas salen mucho más caras que las monarquías parlamentarias. La italiana cuesta ocho veces lo que nuestra monarquía. Y eso sin hablar de los comicios.
    Por otro lado,¿ a quién ponemos de presidente libremente votado? Puede salir Aznar, por ejemplo, y amargarnos la existencia. O Zapatero. O Pedro Jota. O Mario Conde.

    Sólo sería partidaria de la república si me aseguraran que va a salir como presidente Vicente del Bosque.

    Además, no solucionaría nada, porque el jefe de estado ni pincha ni corta, gracias a Dios, salvo como megaembajador.

    Mis amigos del cuerpo diplomático me han dicho en muchas ocasiones que una visita del rey de España le ahorra a una embajada unos dos años de dar cenas carísimas.

    Llega el Rey de España a Estados Unidos y el personal se abre de piernas. Llega Zapatero y sus dos hijas y hacemos el papelón.

    Otra cosa que me hace pensar es que los países más modernos del mundo son monarquías parlamentarias. Y que Italia tiene a un presidente prófugo por contactos con la mafia y todo tipo de chanchullos.

    Lo de la república es muy bonito, como todo lo romántico, pero sería carísimo transformarlo todo. En mi opinión, es mejor olvidar el pasado con deportividad e ir a lo barato y lo productivo.

    Espero no haberte molestado. He venido a verte porque te recuerdo.
    Decía Vicente Ferrer que la acción buena une a los hombres y las ideologías los separan. De modo que si el país quiere una República, me allano. Pero me parece que las encuestas dicen que no, igual que la mayoría parlamentaria.

    Un abrazo grande

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  2. Mi querida y admirada Blanca:

    No solo no me molesta tu comentario, si no que me agrada que me recuerdes y dejes tu punto de vista. Estaría bueno que porque no pensáramos lo mismo pudiera ofenderme.
    Sí, tú eres más pragmática. Quizás lo contemplo de manera más política e ideológica. Por ejemplo, antes de celebrarse un referéndum, sería menester definir y saber que clase de república se querría.
    Y, en cuanto a los gastos de la Corona, no sabía que eran tantos.
    Un abrazo para mi grande poetisa. Y gracias por visitarme.

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