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Palmera con Peñón

sábado, abril 25

Akira Kurosawa - Composing Movement


Comunistas en Japón, segunda fuerza política




 ¿Quién hubiera apostado por una de las fuerzas políticas más votadas ayer en Japón? Nadie, porque no había sido pronosticada en las encuestas electorales. Y sin embargo uno de los partidos más sólidos liderado por Kazuo Shii ha obtenido el segundo puesto en las elecciones municipales. La noticia partió de un medio economista financiero y aquí en España lo reflejó Libertad Digital. Inaudito que un periódico como EL PAIS o EL MUNDO no dieran a conocer un triunfo electoral de semejante partido en sus páginas.
 Ya sabemos que nombrar Comunismo es nombrar al demonio, todavía. pero en Japón llevan con economías neoliberales y basadas en economía financiera de especulación. Allí, aún el mayor jefe de estado es un Emperador, cuya mujer está enferma de depresión crónica. Y el drama social, descrito por Haruki Murakami con diálogos humorísticos y muy originales (además de no machistas) ,  viene siendo el reflejo de el abuso de Estados Unidos en la isla asiática y la falta de trabajo de las clases medias y obreras. ¿Quién iba a decir que el partido comunista ha ido calando en una sociedad sumisa, machista, esclavizada, de adictos al trabajo, de mafias, de exquisita educación anciana, de tradiciones y rituales imperiales, de geishas, de zen, kárate, de baladas de Narayama y de paisajes pintados en acuarela dulce?
  El comunismo podrá ser un demonio, pero cuando las personas, de cualquier parte del mundo, han perdido su dignidad, se han degradado y ya no pueden ni siquiera comer o vivir 20 en 40 metros cuadrados suelen apostar por poder comer y repartir la riqueza de manera más justa.O hacer una reforma agraria en vez de jugárselo todo a la bolsa.

EXILIADOS o EMIGRANTES, columna de Javier lezaola

 Una nueva columna de mi apreciado escritor y periodista cántabro Javier Lezaola, sobre diferencias que a menudo se confunden.            
      

Primera Página  vía www.diario.es

CONTRAPLANO
¿Exiliados o emigrantes?

Ciertos sectores 'alternativos' deberían explicar por qué llaman inmigrantes a quienes entran en España buscando trabajo y exiliados a quienes salen de España también buscando trabajo.
Emigrante es quien se ve empujado a abandonar su país por falta de oportunidades. Esto es así, independientemente de que ese afectado sea un subsahariano que llega a las costas de Tarifa en una patera o un español que vuela a Berlín con un smartphone y dos másteres.
Si esto es así –que lo es, ¿por qué ciertos sectores alternativos llaman emigrante al subsahariano y exiliado al español? ¿Por qué lo hacen, si exiliado es quien se ve obligado a abandonar su país no por falta de oportunidades, sino por motivos de persecución política? Esos sectores alternativos aseguran que lo hacen para evidenciar que lo que empuja al español a emigrar tiene causas políticas –que las tiene–, al ser atribuible –que lo es– al sistema y al régimen.
Pero a este respecto conviene hacer unas cuantas puntualizaciones, entre otras cosas porque lo que empuja al subsahariano a subirse a una patera también tiene causas políticas, y sin embargo al subsahariano no le llaman exiliado.
Considerar exiliado a uno sí y a otro no –exiliado al español y emigrante al subsahariano– es clasista y además entorpece la denuncia de las causas que empujan a emigrar, sea en avión o en patera.
Considerar exiliado a todo emigrante –al español y al subsahariano– sería menos clasista, pero sería igual de injusto, porque supondría ignorar las diferencias que existen entre la emigración y el exilio. Que la falta de oportunidades que empuja a la emigración –al subsahariano que llega a Tarifa en patera, al español que vuela a Berlín o al abuelo de éste, que hace cinco décadas también llegó a Berlín, aunque en ferrocarril, con una maleta de cartón atada con una cuerda y un bocadillo envuelto en papel de estraza– tenga causas políticas no convierte al emigrante en un exiliado y confundir ambas realidades impide la denuncia del motivo que obliga a exiliarse –a exiliarse de verdad–, que no es otro que la persecución política.
Colaborar en que cada vez más gente joven confunda emigración y exilio es injusto, pero sobre todo es muy peligroso.
La emigración y el exilio son realidades distintas, pero no porque la primera sea menos digna ni menos dura –hay tanto emigrantes como exiliados que viven de forma más o menos confortable, lo mismo que hay tanto emigrantes como exiliados que viven en condiciones prácticamente infrahumanas– ni siquiera menos denunciable que el segundo, sino porque el emigrante se va –empujado por la falta de oportunidades, pero se va– y al exiliado lo echan, en el sentido de que no le queda más remedio que abandonar su país si quiere conservar su vida o su libertad. Y –otra gran diferencia– el exiliado no podrá regresar a su país ni siquiera de visita o de vacaciones mientras dure esa amenaza contra su vida y su libertad.
La condición de exiliado no la da el color de la piel ni la procedencia geográfica ni el mayor nivel académico, intelectual o cultural, sino la persecución política que obliga al afectado a abandonar su país para instalarse en otro.
Ciertos sectores alternativos deberían explicar por qué insisten en llamar inmigrantes a quienes entran en España buscando trabajo y exiliados a quienes salen de España también buscando trabajo. Porque lo que busca el español que vuela a Berlín con su smartphone y sus dos másteres no es asilo político, sino trabajo. Esos sectores alternativos deberían explicar también cómo podría alguien exiliarse –exiliarse de verdad– en países como la Alemania de Merkel, si ellos mismos señalan a la canciller germana como una de los principales responsables de que ese español se vea empujado a tomar un avión con destino a Berlín.

viernes, abril 17

TTIP : La dictadura de las multinacionales por Javier Lezaola

 En Diario.es

Primera Página

La dictadura de las multinacionales

El principal objetivo del neoliberal TTIP es transferir poder político de los estados europeos a las grandes corporaciones empresariales.

Hace unos meses asistí a una exposición artística que incluía un vídeo en el que una especie de virus, compuesto por los logotipos de las multinacionales que cotizan en las principales bolsas del mundo, iba devorando sucesiva e implacablemente, con un inquietante zumbido como fondo musical, las banderas de una serie de estados, hasta reducirlas todas a negro.
Junto a esa pantalla, otra mostraba un inquietante futuro en el que todos los ejércitos del mundo capitalista dependían ya directamente –no sólo indirectamente, como ahora– de las grandes corporaciones empresariales. Las fuerzas armadas de los estados habían sido sustituidas por el ejército de tal o cual banco o de tal o cual petrolera. Se había pasado ya de la actual democracia de los mercados a una futura dictadura de las multinacionales.

Enseguida pensé que todo aquello ejemplificaba bastante bien lo que persigue el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP –Transatlantic Trade and Investment Partnership–, por sus siglas en inglés), tratado de libre comercio que están negociando la Comisión Europea –en nombre de los estados miembros de la UE– y el Gobierno de Estados Unidos a puerta cerrada. En secreto. Sin ofrecer a los parlamentos estatales detalles de los textos sometidos a negociación y entorpeciendo todo lo que pueden la labor de control de los miembros del propio Parlamento Europeo.
Y es que el principal objetivo del neoliberal TTIP es precisamente hacer realidad un viejo sueño de las élites dominantes: transferir poder político de las instituciones europeas –de ámbito autonómico, estatal y continental– a las multinacionales. En otras palabras, conceder un poder prácticamente ilimitado a las grandes corporaciones empresariales, eliminando las pocas trabas legales y burocráticas que aún existen a su libertad de explotar el trabajo asalariado y precarizar los derechos y las condiciones de vida de los trabajadores. Es cierto que antes de la aprobación del TTIP los estados europeos se están limitando a responder sí, bwana a las ambiciosas pretensiones de las multinacionales, pero es que después de la aprobación del TTIP ni siquiera serían preguntados.
El TTIP tiene dos posibilidades: acabar aprobado, como el NAFTA, o sin aprobar, como el ALCA.
El neoliberal Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA –North American Free Trade Agreement–, por sus siglas en inglés) entre Estados Unidos, Canadá y México provocó la insurgencia del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el estado mexicano de Chiapas el 1 de enero de 1994, día de la entrada en vigor del acuerdo. Y es que la aprobación del NAFTA, que a la oligarquía mexicana sí le supuso una oportunidad de negocio, a los trabajadores –y muy especialmente a los campesinos indígenas–les supuso la ruina económica.
"Hablamos de la democracia de los pueblos o de la dictadura de las multinacionales. Que partidos como PP, PSOE o Ciudadanos apoyen el TTIP no es casual. Europa, la vieja Europa, tiene la palabra."
Por su parte, el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) pretendió expandir el NAFTA de Estados Unidos, Canadá y México al resto de estados del continente americano –con la exclusión de la bloqueada y resistente Cuba–, pero el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela frenó en seco ese tratado de libre comercio y Venezuela y Cuba pusieron en marcha el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos), alianza antiimperialista y de comercio justo y colaboración solidaria entre los pueblos de Latinoamérica y El Caribe de la que hoy también forman parte otros Estados como Bolivia, Nicaragua o Ecuador y que acabó con los esfuerzos de Estados Unidos para imponer el ALCA en la región.
Lo que Estados Unidos presenta como apetecibles e inofensivos tratados de libre comercio en realidad son poderosos instrumentos de desregulación y flexibilización del mercado para garantizar libertad de movimientos y las más altas tasas de ganancia a las grandes corporaciones empresariales –la mayor parte de ellas de origen estadounidense–, a costa de precarizar hasta el paroxismo los derechos y las condiciones de vida de las clases populares.
El TTIP tiene dos posibilidades: acabar en el basurero de la Historia como el ALCA o salir adelante como el NAFTA. La democracia de los pueblos o la dictadura de las multinacionales. Que partidos como PP, PSOE o Ciudadanos apoyen el TTIP no es casual. Europa, la vieja Europa, tiene la palabra.

jueves, abril 16

Rodrigo Rato ex presidente FMI detenido por la policía

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 Esta tarde le han detenido tras el registro de la policía del Ministerio de Hacienda en su casa. El fiscal había solicitado al juez el registro inmediato por si destruía pruebas. Según fuentes vía Publico.es tenía una maraña de empresas cuyos beneficios de miles de euros iban a parar a cuentas en  La Islas Vírgenes y Gibraltar.
 Rodrigo Rato ex presidente del FMI, Ministro de Economía por el PP durante el gobierno de Aznar y  ex presidente de Bankia (Preferentes) había sido demandado por cientos de miles de personas civiles y estafadas.  Sus dos domicilios en Ramón de la Cruz y Castelló (Madrid) estaban custodiados por un gran aparato policial y dispositivos con alarmas.Rato mantuvo la cabeza erguida y con actitud altiva hasta que un policía le hizo agachar la cabeza y le introdujo en el coche sin ser esposado.
 Recordar cuantas personas se suicidaron por los desahucios y  estafados por las famosas acciones preferentes. El proceso y demanda fue llevado a cabo por 15M pa Rato. Y además existe otra demanda por el caso de caja Madrid y Bankia.

 preferentes de Bankia.Enlace permanente de imagen incrustada



















  
 




miércoles, abril 15

Dentro:The Actors Studio with Pierce Brosnan







 Es un gentleman, irlandés, buena persona, humilde, tímido como solemos ser los actores que no se identificó mucho con James Bond, pero su educación artística fue sólida basada en Satnilawski. Buen marido, buen padre al cual admiro.

viernes, abril 10

"La Hora de Cayo Lara" de Javier Lezaola

Cayo Lara abronca a IU y pide "paz" interna: "Nos estamos matando y nos estamos comiendo"

 Javier Lezaola es un periodista y escritor cántabro al cual suelo leer por su sencillez en la exposición de hechos políticos que están sucediendo en este país. Su lucidez, sobriedad y  esfuerzo en escuchar a muchas de las partes integradas en acontecimientos nada fáciles en estos años difíciles, permite  al lector  comprender los enredos que acontecen dentro de algunas organizaciones. Intenta , bajo su prisma ,  quitar florituras e ir al grano separando mucha, demasiada paja.



La Hora de Cayo Lara , por Javier Lezaola para el Diario.es

El coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, estalló durante la última reunión de la Presidencia Federal de la organización. Lara no pudo más y, notablemente enfadado, se reconoció "avergonzado" por la imagen de división ofrecida por IU e instó a sus compañeros a "ayudar" a Alberto Garzón, porque es el candidato "de todos y cada uno" de los militantes de la coalición en las próximas elecciones generales y si Izquierda Unida no obtiene grupo parlamentario, "perdemos todos" y la organización se va "al garete", dijo.
La reunión de la Presidencia Federal se celebró a puerta cerrada, pero alguien cometió la deslealtad de grabar la airada intervención del coordinador federal, que acabó publicada en la prensa.
Cayo Lara se puso al frente de IU en diciembre de 2008, recién estallada la crisis económica (Lehman Brothers había quebrado en septiembre) y con la organización más desunida que nunca –o tan desunida como siempre– y electoralmente desangrada por Gaspar Llamazares y compañía. La tarea que Lara tenía por delante no era fácil, y debía elegir entre llevarla a cabo con mano de hierro –levantando la voz y las alfombras– o con mano izquierda. Y optó por lo segundo, por contemporizar.
Izquierda Unida y su coordinador federal no quisieron o no pudieron llevar hasta sus últimas consecuencias el proceso de refundación de la izquierda que la organización puso en marcha en octubre de 2009, un año y medio antes del 15-M. Y tampoco han querido o han sabido reaccionar a tiempo ni ante el nacimiento y ascenso de Podemos ni ante la protección del aparato de Izquierda Unida Comunidad de Madrid (IUCM) a sus cargos internos e institucionales con responsabilidades políticas en el caso de las tarjetas black de Bankia. Dos asuntos clave que están más relacionados de lo que parece.
En primer lugar, Cayo Lara no fue consciente del potencial electoral de Podemos hasta después de las elecciones europeas, y sólo entonces decidió –acertada o equivocadamente– que no sería el candidato de IU en las generales, dejando vía libre al diputado Alberto Garzón, cuya proclamación fue automática, al ser el único militante de la organización que se presentó a las primarias. Pero ni el paso atrás del coordinador federal ni el apoyo tanto de Lara como del secretario general del PCE, José Luis Centella, a Garzón fueron suficientes para aplacar las muestras de hostilidad y el desdén de ciertos sectores de Izquierda Unida hacia el joven candidato, al que acusan de estar más cerca de Podemos que de la propia IU y de querer entregar la organización al partido de Pablo Iglesias.
En segundo lugar, Lara prefirió mantenerse al margen de las trifulcas entre el aparato de IUCM –vinculado a Ángel Pérez y Gregorio Gordo, expulsados de PCE e IU por su responsabilidad política en el caso de las tarjetas black de Bankia, pero que continúan como portavoces de IUCM en el Ayuntamiento y en la Asamblea de Madrid, respectivamente– y los afines a Tania Sánchez, que lograron el apoyo de la mayoría de los militantes y simpatizantes de IUCM en las primarias para encabezar las candidaturas de la organización al Ayuntamiento y a la Asamblea de Madrid. El aparato de IUCM y ciertos sectores de Izquierda Unida acusaban a Tania Sánchez –que acabó abandonando la coalición, impotente ante las zancadillas del aparato de IUCM y la falta de apoyo expreso de Lara– de lo mismo que a Alberto Garzón: de estar más cerca de Podemos que de IU y de querer entregar IUCM a Podemos.
Esos sectores contrarios –unos de forma pública y otros de forma más taimada– a Alberto Garzón se agrupan en torno a figuras como las de Francisco Frutos y Gaspar Llamazares, ex candidatos de IU en las elecciones generales, que cuando estuvieron al frente de Izquierda Unida se caracterizaron por su cercanía al PSOE. Los vinculados a Frutos –ex secretario general del PCE– han dado un paso más en las últimas semanas, extendiendo sus acusaciones a José Luis Centella –actual secretario general del PCE–, quien según ellos se habría convertido en una especie de marioneta de Alberto Garzón y querría entregar a Podemos no sólo IU, sino también el propio Partido Comunista. Por su parte, los vinculados a Llamazares y a su partido Izquierda Abierta –el nuevo hombre fuerte de IUCM, Luis García Montero, es uno de los principales– son más partidarios de hacer como que la cosa no va con ellos, frotarse las manos ante el río revuelto y confiar en que después del control de IUCM venga también el de Izquierda Unida.
Y Cayo Lara, en medio. Con todos en general y con ninguno en particular. Intentando –¿inútilmente?– poner un poco de orden. Templando gaitas, como se suele decir. Aunque en la última reunión de la Presidencia Federal explotó, recordando que "quien nos está rebañando los votos se llama Podemos" y que el partido de Pablo Iglesias ya "no quiere hablar con IU, porque la considera un lastre", pero sobre todo reclamando algo tan básico –aunque desoído por tantos– como el apoyo de todos los militantes al candidato de Izquierda Unida en las elecciones generales, que no es otro que Alberto Garzón.
Pero ¿bastarán cuatro bocinazos –que probablemente llegan tarde– para asegurar la unidad de IU en torno al joven candidato? Todo apunta a que no. Y si efectivamente no bastaran, Lara sabe que ya no podría seguir limitándose a ejercer un papel moderador, con dos grupos –por un lado el del propio Alberto Garzón, Centella o Julio Anguita, más partidarios de la unidad popular con Podemos, y por otro el de IUCM, Llamazares o Frutos, más partidarios de la unidad de la izquierda con el PSOE, como han demostrado siempre– tirando de cada uno de los extremos de una cuerda cada vez más frágil y con elecciones municipales, autonómicas y generales a la vuelta de la esquina.
El tiempo corre en contra de Izquierda Unida. El generoso paso atrás de Cayo Lara para facilitar que Alberto Garzón fuera proclamado candidato de IU en las generales apuntaba a que Lara no repetiría como coordinador federal de la organización después de la próxima Asamblea Federal, pero en los últimos días –y a pesar de que su apoyo al candidato continúa intacto, al menos en apariencia– Lara está siendo cortejado por los sectores más alejados de Alberto Garzón y ya nada es descartable. Todos –unos y otros– esperan un movimiento de Cayo Lara que incline la balanza hacia su lado.