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sábado, noviembre 21

"ATADO Y BIEN ATADO" art. Javier Lezaola


Atado y bien atado

¿Eran necesarios treinta, treinta y cinco o cuarenta años –y una crisis económica– para comprobar que no se equivocaba?

     


Madrid, 20 de noviembre de 1975. Francisco Franco muere en la cama después de casi 40 años en la jefatura del Estado español y en el mando supremo de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire. El presidente de su Gobierno, Carlos Arias Navarro, comparece lloroso ante las cámaras de TVE para dar cuenta de la muerte del dictador y leer su conciso testamento político, que se resume así:
"Os pido que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido".

"Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria".
Tres años y 16 días después de la muerte de Franco, la Constitución española de 1978 determina lo siguiente:
"El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes" (artículo 56).
"La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica" (artículo 57).
"Corresponde al Rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas" (artículo 62).
"La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas" (artículo 2).
"Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional" (artículo 8).
Durante su discurso televisado de la Nochebuena de 1969 –el año en que nombró a Juan Carlos de Borbón "sucesor a título de rey"–, el dictador había pronunciado la frase "lo dejo todo atado y bien atado".
¿Eran necesarios treinta, treinta y cinco o cuarenta años –y una crisis económica– para comprobar que no se equivocaba?

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