Palmera

Palmera
Palmera con Peñón

viernes, marzo 11

La familia mediterránea (art. en Levante-emv)

Familia mediterránea

11.03.2016 | 04:15
Somos mediterráneos y nos comportamos como tales, de momento. Celebramos nuestras Fallas (este año mucho más divertidas y populares que con doña Rita), hacemos la paella y queremos a nuestros hijos aunque no les soportemos. Somos familiares, no como los bárbaros del norte, y por tanto cobijamos y mantenemos a nuestros veinteañeros y treintañeros hijos en paro o estudiantes de algún curso, con su pareja y churumbeles, si es menester. Esta es la cosecha recibida de entrar en el euro monetario (no social) tras haber tenido un boom inmobiliario y turístico donde nos creímos que sería para siempre, cuando ingenieros y arquitectos trabajaban  aquí. Hoy los fontaneros y manitas se las ven y se las desean para hacer chapuzas o reformas. Suelen tener ñapas pero los que han decidido estudiar carreras de letras lo llevan claro. En el reparto de la UE desigual, Alemania y el BCE nos condenaron a ser camareros o empleados del sector turístico por aquello del sol y el clima. De lo otro, es decir, de reindustrializar y dotar de maquinaria puntera a otros bienes de riqueza sólidos que sí teníamos y que hubieran permitido que Espapapaña se desarrollara, nada de nada. Solo los hijos que tengan carreras en la aeronáutica o alta tecnología podrán emigrar a la Europa del norte o a EE UU. El resto seguirá viviendo con papá, mamá y los abuelos.
En aquella caótica planificación de la UE, a España le tocó quedarse en bragas y tener que importar de Países Bajos o Alemania gran maquinaria y de exportar poquito. El euro ya no iba a fluctuar como la peseta que podía devaluarse. Se devaluó la mano de obra, no a los grandes empresarios que ganarían más con la reforma laboral (ahora impuesta en Francia). Solo que el euro en España nos vino muy alto mientras que a Alemania le venía al pelo con el marco. Le compramos a ellos lo que nos negaron desarrollar aquí, imagínense a que precio. Y nuestros jóvenes más preparados son con tratados por multinacionales en EEUU o los países europeos del centro-norte. Los que se quedan, de camatas, ayudantes de cocina, al paro o contratos impuestos por la reforma laboral (con papá y mamá). Viva la familia mediterránea.