Palmera

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Palmera con Peñón

sábado, julio 30

El jardín de Venus (cap. donde interpreté a Serafina)

El jardín de Venus, Capítulo 0, El jardín de Venus - El prevenido engañado (Serafina) - RTVE.es A la Carta vía


  Entre la serie de Santa Teresa de Jesús tuve espacio para participar en una serie dirigida por José María Forqué. Durante algunos años Los Forqué fueron parte acogedora fuera de las cámaras. Actuar con Saz y Mari Carmen Prendes fue un privilegio. Las charlas en las esperas con la Prendes y Saza hicieron que aprendiera técnicas teatrales desconocidas hasta el momento por mí. Mari Carmen andaba triste aún por la muerte de su hermana Mercedes junto a la que había trabajado durante décadas en teatro.
 Saza era meticuloso, ordenado, no bebía, ni fumaba, y prefería hacer teatro con horario fijo en Barcelona,, siempre acompañado de su mujer y midiendo cada frase o paso en el plató.
 Alvaro Forqué , hijo de José María y hermano de Verónica murió hace dos años en nochevieja. El fue el ayudante de dirección de esta serie y uno de mis buenos amigos dentro de la profesión. Juntos colaboramos en tres series de TV y me ayudó a tomar la decisión de irme a México a trabajar con Luis Alcoriza, el guionista de Luis Buñuel en su etapa mexicana y director de "Los olvidados".
 Tuve que elegir entre ir a Argentina para rodar un guión basado en los torturados y desaparecidos de 1976 o un guión más frívolo "El amor es un juego extraño" de Alcoriza en México. Y finalmente Alvaro me convenció de que sería más cómodo para mí marchar a México.


viernes, julio 29

Incendios, maquinaria y personal
Incendios, maquinaria y personal 

Creí que eran nubarrones de tormenta, amenazando por detrás de las montañas cercanas al mar. Planté la silla de los chinos en la arena de la playa dispuesta a meterme en el agua cristalina del Port de Sagunt y aliviar un poco los dolores de mi hombro izquierdo, congelado desde hace ya un mes. Tres avionetas amarillas aparecieron en fila. Volaban temblorosas a baja altura y amerizaban para cargar los tanques de agua y volver a perderse entre las columnas de humo negro que no eran nubes, si no un incendio en un lugar bellísimo de la sierra de Espadà. Los playeros, en vez de disfrutar del mar mirábamos con tristeza el desfile de las avionetas lentas y pesadas. En el horizonte, las columnas de humo se movían desde el oeste hacia el norte a gran velocidad. Una niña le decía a su padre que le daba mucha pena la muerte de tantos árboles. Da pena tanta tragedia cotidiana: los árboles quemados, los refugiados de Libia en playas de Trípoli, nuestros políticos incapaces de acordar un nuevo gobierno, como si anhelaran unas terceras elecciones, agotando más al personal, la posible victoria de Trump en EE UU... menos mal que este año han puesto chiringuitos en las playas. Así, al menos podemos soportar el malestar general de un país sumido en la desgracia neoliberal.
Madre mía, el estado de las tres avionetas me recuerda a las desechadas por el Ejército del Aire en el siglo pasado, que ya es decir. Algo así como lo de la atención sanitaria en el Hospital Clínico, que lo han remozado y decorado muy bonito, pero con falta de sillas de ruedas, de personal médico y sin posibilidad de que te hagan una mísera ecografía para ver el estado de los tendones y te manden a rehabilitación. Con suerte, allá para enero me dan fecha para una resonancia. ¿Quién gobierna aquí las máquinas de alta resolución? ¿Dónde están las modernas avionetas para apagar un incendio forestal? ¿Por qué no suplen las plazas de los médicos jubilados? Me dirán que rece, seguro.

Emma Cohen fue extraordinaria (art. Levante-emv)

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Emma Cohen fue extraordinaria

14.07.2016 | 04:15
Pleno centro de Madrid. En la calle Pizarro, una bocacalle cercana a la Gran Vía, ensayábamos los estudios1, los barrios sésamos y los teatros para la única televisión que existía, la pública TVE, canal uno y dos. El tiempo se vivía de modo pausado y en los descansos nos tomábamos el café los actores gastando bromas entre nosotros, vestidos con algunas piezas de los personajes que nos proporcionaba Cornejo para incorporar a nuestro cuerpo el nuevo papel. Emma Cohen con su cabeza de gallina Caponata en una mano y el cigarro en la otra, yo con los zapatos de tacón de aguja para una vedette, Kino Pueyo con una malla de romano... Emmanuela Beltrán, anónima en Barrio Sésamo, con voz de cría perpleja. Emma Cohen, acabo de leer tu muerte, anónima, sin exhibicionismo.
Aquellos ojos azulverdosos como platos, casi saltones que destacaban un asombro por todo y un no querer saber nada de lo cotidiano. Curiosos, perplejos, evasivos, ojos que parecían desafiar al mundo entero.
Le gustaba ser una niña juguetona, imaginativa, llevadora la contraria a lo mezquino, se rebelaba contra la obviedad, contra lo fashion, contra cualquier cosa que le sonara a cerrazón humana o tópico. Hechizó a Fernando Fernán Gómez por sus reflexiones, por su inteligencia y la belleza de una chica llena de ojos en un cutis blanco de francesa existencialista. No había cena con ellos dos que no fuera una exquisita fuente de preguntas filosóficas, que solía lanzar primero Fernando a los comensales para que tuviéramos que detenernos a pensar muy mucho antes de contestar, si no tanto los ojos de él como de ella te invitaban a callar de nuevo.

Fernando adoró a Emma y un buen día emigraron al campo a vivir su vida. Ya no se celebraron aquellas cenas con Enrique Brasó, Agustín González, Julieta Serrano, María Asquerino, María Luisa Ponte, Juan Tébar...donde se jugaba a inventar palabras, a tertuliar sobre libros, a imaginar historias, a intercambiar regalos en alguna fiesta navideña y a reírnos de cualquier anécdota narrada por Emma y sobre todo por Fernando. A Enma le gustaba rebatir a Fernando sin malicia, traviesa. La mirada del uno sobre el otro eran envidiables. Siempre recordaré a Fernando Fernán Gómez desmoronado cuando Emma se fugó con otro genio demasiado iracundo. Enrique Brasó le acompañó en toda su pena hasta que ella volvió a su amor eterno, genuino... Tú Enma, no eras de este mundo español tan sanchopancista, ni creo que le tuvieras demasiado apego desde que cumpliste los 62. Se nos fue una extraordinaria artista.

miércoles, julio 13

Pensiones Públicas y Emprendedores (art. Levante)


Pensiones públicas y emprendedores

25.06.2016 | 04:15
Pensiones públicas y emprendedores
Pensiones públicas y emprendedores
Se inocula el susto a los jubilados, a los pensionistas actuales y a los futuros perceptores. El miedo infundido responde a los insaciables intereses privados. Es decir, lanzan el mensaje a aquellos que no quieren pagar la cuota a la Seguridad Social para que contraten un plan de jubilación privado con bancos o fondos de inversión. Genial, teniendo en cuenta que nunca se sabe lo que puede ocurrir con la banca y financieras. Sin embargo, depender de las pensiones públicas es un derecho logrado tras años de lucha. Nadie habla con claridad de los famosos Pactos de Toledo, creados en la época de Aznar para proteger, mimar y tener, además, una hucha que cubriera los periodos bonanza. El milagro de ese pacto, que se firmó entre la patronal, CC OO, UGT y todos los partidos políticos, es que funciona, sigue vigente se ponen de acuerdo y se está cumpliendo. Existe una comisión en el Congreso dedicada a su mejora y a la revisión permanente de medidas.
Claro que llevarse bien en materia de pensiones públicas no es dramático y, por tanto, no es noticia este asunto. La creación de la hucha de las pensiones públicas fue para que en tiempos de vacas flacas no existiera problema en los pagos puntuales. Dicha hucha, con dinero sobrante en épocas de vacas gordas, se suele invertir en algo seguro, que si bien no produce un gran interés, no se lo juega a la bolsa. Según Bernat Asensi, de CC OO-PV, alguien del gobierno del PP decidió coger del dinero sobrante de la hucha de las pensiones para los emprendedores (como si todo el mundo estuviera capacitado para ser emprendedor) y prometerles la exención de cuotas a la Seguridad Social. Jopé, pues ese dinero sale de las aportaciones de todas las nóminas de los currantes de este país. O sea, cogen mi dinero (sin tener en cuenta el Pacto de Toledo) y se lo gastan en los autónomos (que suelen crear negocios que cierran enseguida por falta de consumidores).
Durante la campaña electoral, tan solo el PSOE ha recordado vagamente lo del Pacto de Toledo y solo Unidos Podemos recuerda la importancia de defender y proteger los derechos adquiridos. Pero es más fácil insultar al coletas con que le financia Venezuela (el demonio) que defender y proteger nuestros derechos. Albert Rivera nos quiere a todos empresaurios (emprendedores).