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viernes, octubre 21

Atropellar con Móvil (artículo publicado en Levante-emv)



ATROPELLAR CON MOVIL


 Un chaval en patinete chocó a la vuelta de una esquina conmigo. Se disculpó y siguió su camino, con los auriculares puestos , parloteando por el móvil y deslizándose con su patín a un tiempo. Menos mal que el chico iba a una velocidad lenta y solo quedó un moretón en mi rodilla. La vida moderna. Cogí el autobús de siempre y me entero por el conductor que en el Ayuntamiento han organizado un estilo llamado "lanzadera" para el transporte municipal para que los usuarios utilicen trasbordo sí o sí. Me informa con amabilidad, mientras la gente va hablando por el móvil a voz en grito o guassapeando indiferente al paisaje urbano. "All the time are changing" que escribiera Bob Dylan, premio Nobel de literatura. Observo sonrisas placidas en mujeres y hombres que han pasado la sesentena. Ellos no suelen pegarse al plasma. Me irrita, confieso, sentarme en una terraza y ver a una pareja o a dos amigas más pendientes del móvil y de su WhatsApp, de un juego virtual, que de disfrutar de la compañía mutua , de una charla mirándose, incluso de los silencios, que tanto incomodan. Me sorprende que una de las noticias más leídas en este periódico sea la de una conductora que ha arrollado a dos críos con un todoterreno en la calle de Cirilo Amorós centrada en su conversación por el móvil. Se bajó, le dio los datos a un transeúnte  y se largó. ¿ Tan urgente es usar este aparato en el coche? ¿Se distingue la cara y la cruz de la tecnología? Una lacra, en serio, porque no solo hablan si no que chatean en el coche. Una revolución acojonante, oigan. Ni les cuento lo del Facebook o redes sociales donde se tejen relaciones inconsistentes. Insustancial época esta, de vacío existencial, de personajes deprimentes e insatisfechos. Tantas veces recuerdo al  hastiado periodista  (actor: Toni Servillo) de La Gran Belleza (director Paolo Sorrentino) amparado en su cinismo pero no exento de sinceridad cuando le espeta a una preciosa jovencita : "Uno, a estas edades no está para tonterías de amigos por la red". Y aquí, a una servidora, le seguirá repugnando el frenesí, la impulsividad por respuestas inmediatas, de darle al me gusta o no me gusta, de ansiar la última marca Tablet, de no escuchar a quienes nos importan...de olvidarnos de saborear la vida.
Virginia  Mataix

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